Seguimos creciendo desde una visión latinoamericana, amplia, sin banderas, sin nacionalismos.
La historia se encargó de trazar demasiadas fronteras, pero conservamos en el alma nuestros sentimientos de hermandad, de visiones compartidas, de necesidades y soluciones comunes a nuestros problemas, tan iguales, tan repetidos, desde México, Panamá, Bolivia, Perú, Uruguay, Brasil, Chile o Argentina.
Hablamos entre latinoamericanos, pero no solo para latinoamericanos, en un mundo instantáneo y globalizado, sentimos y reclamamos nuestro derecho a decir y, a decir con nuestro estilo, a la validez de nuestra opinión y nuestro carácter. Pero este derecho a ser escuchados, hay que ganárselo con la seriedad de nuestras propuestas, con trabajo y opiniones fundamentadas.
Espero de esta propuesta un camino para escucharnos, intercambiar y difundir opinión.
Espero también de todos nosotros el compromiso de comprometernos más allá de las naturales y humanas diferencias personales. Espero la madurez de darle el sincero apoyo a quien tiene la valentía de realizar, de concretar cosas, de imaginar y construir, especialmente a quienes tenemos al lado nuestro en cada país. Espero menos fronteras humanas, desgastan tontamente y nosotros no las necesitamos.
Finalmente, no escapa a todos nosotros, la dificultad de los primeros tiempos, el valor de los que arrancaron con todo esto, su visión y la nuestra que es solo su continuidad. Tampoco escapa a nadie el valor de la necesidad ineludible de consolidar institucionalmente esta asociación.
Es un escalón más en esta escalera de concreto sobre la que seguimos componiendo escalones, todos fueron construidos desde su base con el esfuerzo y extrema generosidad de personas, maestros de la anestesia regional cuya trascendencia translimitó este continente. No los nombro y no hicieron ese titánico esfuerzo para que los nombren, pero todos los conocemos, les hemos exigido sus clases y talleres en cada uno de nuestros países. No nos pidieron nada a cambio, pero nos crearon una obligación con los que vienen detrás, con los que están aprendiendo, es la obligación de la generosidad, es la obligación de la amplitud de espíritu para apoyar las actividades de anestesia regional en todo cuanto podamos.
Quiere esto decir que apoyaremos con la LASRA las actividades de anestesia regional latinoamericanas, si, con seguridad. Quiere esto también decir que apoyaremos las actividades instrumentadas por personajes reñidos con las asociaciones de anestesiología y con la ética, es un no rotundo. Esto debe de quedar bien claro.
Este es mi sentir, es lo que interpreto del pasado y del momento actual, es lo que creo que debe de ser nuestra actitud hacia el futuro. Las guerras son tontas y hasta quien gana, pierde bastante; los nacionalismos son infantiles y la mediocridad de espíritu es más destructiva que la mediocridad informativa. Hagamos una apuesta a la confianza y trabajemos como hasta ahora con generosidad, al final habremos construido sobre bases perdurables y valederas.
Un abrazo a todos y nuevamente mis más sinceras felicitaciones por esta iniciativa.
Alejandro Corujo
1 comentario:
Una reflexión profunda y con autocrítica.
Es de sabios reconocer nuestras debilidades y fortalezas, pero es de más sabios aún el construir y no repetir los errores del pasado.
Me siento muy contenta con la repercusión que ha
tenido hsta ahora este espacio, que ha sido concebido propectivamente para unir y fluir.
Muchas gracias!!!!
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